Sobre el tiempo, la memoria y la imaginación: Hay historias que no se pierden porque sean olvidadas, sino porque fueron contadas demasiado rápido, el tiempo antiguo no avanza como el nuestro. No corre: se posa. eños– una mano que parte el pan, un manto que se ajusta sobre otros hombros, un silencio compartido al borde del fuego–Ahí es donde la historia verdadera respira.
Ésta novela, nace de una pregunta sencilla y peligrosa: Qué ocurre cuando miramos de nuevo un relato que creemos conocer? La memoria nos ha entregado nombres, leyes, genealogías. Pero la imaginación–esa forma profunda de fidelidad–se atreve a preguntar por lo que quedo entre lineas: las mujeres que sovieron el mundo mientras otros eran nombrados, los afectos que no encontraron palabra en la ley, las decisiones que cambiaron el rumbo de la historia sin levantar la voz. «Donde tu vayas, iré contigo» «Tu Dios será mi Dios» no pretende corregir el pasado, sino escucharlo mejor.

