Cuando la luz decide quedarse, hay historias que no comienzan con grandes palabras, sino con un susurro. No llegan haciendo ruido, no empujan la puerta, no exigen atención. Simplemente están ahí, esperando que alguien se detenga un momento….y escuche. Este libro nace de uno de esos susurros. No es una historia nueva. No pretende serlo. Es una historia antigua, contada desde siempre, repetida generación tras generación, como una llama que se pasa de mano en mano sin apagarse. Y, sin embargo, cada vez que se cuenta, vuelve a ser nueva. Porque hay relatos que no envejecen. Hay verdades que no se gastan. Hay luces que no se apagan. La historia que estas a punto de leer comienza en una noche. Una noche sencilla. Una noche como tantas… y al mismo tiempo… distinta a todas.

