FERDAUS, en árabe, significa “paraíso” o “jardín celestial”, y ese nombre no fue elegido al azar para el potrillo de esta fábula. En un pequeño campo del sur de Chile, FERDAUS nace con una malformación en sus cuatro patitas y tres veterinarios coinciden en el mismo diagnóstico: nunca caminará, nunca correrá, jamás saltará en un concurso ecuestre. Pero el amor, la perseverancia y la fe escriben otra historia.
Acompañado por PURITANA, la mejor vaca lechera del plantel, y ARRAS, un pastor belga fiel y cariñoso, FERDAUS, pequeño y testarudo, descubre que la verdadera fuerza no siempre está en los músculos, sino en el corazón. Día a día, entre masajes, palabras de ánimo, energía divina y un campo sembrado de alfalfa, avena y maíz, FERDAUS aprende a “volar” primero con la imaginación… y luego con sus propias piernas.
