Hay verdades que matan más que un cuchillo.
Esther cumple condena en una prisión de la Ciudad de México por el asesinato de su madre y su hermana. La justicia fue implacable, la prensa la señaló como monstruo y su propio padre jamás comprendió cómo pudo cometer semejante crimen. Pero lo que nadie sabe es que Esther no es la asesina… sino la guardiana de un secreto.
