En un mundo de pantallas brillantes y bosques que se apagan, estas trece fábulas nos invitan a recordar lo esencial: escuchar, sentir, cuidar y mirar el cielo con ojos nuevos.
Animales, niñas, nubes y luciérnagas nos susurran que la verdadera luz no está en los dispositivos, sino en el corazón que se atreve a amar y a imaginar.

