Interior de una casa antigua y cálida al atardecer. La luz dorada entra por una ventana de madera con visillos claros. El polvo flota suavemente en el aire.
Una niña, llamada Vicky, está sentada en el suelo sobre una alfombra gastada y antigua, con manchas y colores apagados, como si hubiera sido usada durante generaciones. Frente a ella, su abuelo, un hombre mayor de rostro sereno y cabello blanco, se sienta en una silla de madera junto a la ventana que cruje levemente.
El abuelo se inclina hacia la niña y le habla en voz baja. Cuando ella cierra los ojos, el ambiente se aquieta: el reloj de pared ralentiza su tic-tac, la casa deja de crujir, el aire parece inmóvil.
