Mamá, ¿te leo? no es un cuento para aprender a leer.O, al menos, no solamente.Trata de una niña y de una voz que la acompaña. De un patio. De una pregunta sencilla. De un tiempo que no apura.
Emily no aprende a leer siguiendo un método perfecto. Aprende porque alguien la escucha sin corregirla, porque puede equivocarse sin ser comparada,
porque su voz importa antes que el resultado.
Aquí no hay fórmulas ni promesas rápidas. Hay espera. Hay vínculo. Hay amor.
Este libro está pensado para leerse despacio. En voz alta, si se quiere. Con alguien al lado, si es posible. Porque a veces, antes de entender las palabras,
necesitamos sentir que alguien quiere escucharnos. Y cuando eso ocurre, las letras llegan. Siempre llegan.
