LAS CIUDADES VIVAS: La última frontera no era el espacio

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En el año 2450, la humanidad ya no vive entre acero y cables, sino en ciudades vivas: organismos colosales de biotecnología rúnica que respiran, recuerdan y cantan.

Pero algo está fallando.

Una Niebla electromagnética se expande más allá de los límites conocidos, borrando recuerdos, nombres y vínculos. Lo que comienza como pequeños olvidos se convierte en una amenaza existencial: un mundo sin memoria es un mundo sin elección.

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